
Aunque pasen los años.
Si alguna vez tocaran a tu puerta,y tú,
con pasos lentos caminaraspara alcanzar a abrir a quien espera
en la parte de afuera, muy alerta
a que se abra esa puerta, que cerrada,
resguarda en sus adentros a un anciano
que vive solitario y en recuerdos
que se acerca lentamente y extrañado
de que después de tantos años, alguien venga.
Y apretando el paso, apresurado,abrirás aquél portón,
vieja madera;
y en su cansado rechinar, cuando obedezca,
deslumbrará tu mirar la luz de afuera.
Y poco a poco mirarás una figura;
una ancianita de cabello largo
que tuvo, alguna vez, grata tersura
en ese rostro tan lleno ya de pliegues,
mas conservando, quizás, vieja hermosura.
La vas a contemplar muy silencioso
observando, de su rostro, cada mueca;
te sentirás inquieto al observarla
por no saber quién es aquella anciana
que vino a distraer tu paz y a disturbarla.
Ella esbozará una sonrisa.
Tu corazón palpitará, porque al mirarla
evocarás en tu memoria algún recuerdo;
un parecido a alguien de un antaño;
y la ancianita, sonriente, te dirá:-
Soy yo, mi dulce amor; después de tantos años
he venido hasta ti pues no quise morirme
sin tenerte ante mí, tan solo una vez más;
vengo sólo a decirte, antes de irme,y lo grito ante Dios,
y ante ti lo clamo,
lo que hace tanto tiempo te juré:
a pesar de los años que han pasado……………..
aún te amo-
Seré yo, corazón, que aunque pasen los años,
voy a seguirte amando…
¡como siempre te he amado!
© Paty Rodríguez
Cantora Milenio®